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Isabel Doce

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June 09

El último vikingo

 Cuando el profesor de sociales salió de clase, me puse en pie a dar un paseo. Era tercera hora y las persianas seguían bajadas, para evitar que el sol mañanero nos reblandeciera los sesos.
 
 Me fuí al fondo del aula y con la manivela inicié la subida de la persiana. Es como intentar arrancar el motor de un avión de la I Guerra Mundial... de lo más cansino.
 
 Cuando los primeros rayos solares entraron en la clase, los vampiros empezaron a quejarse...
 
- Isa, ¿De que vas?
- Bájala que me quedo ciego...
- Pringada, déjalo...
 
 Se me rebelan. A Mí. Es hora de poner orden.
 
- A callarse todo Dios ya... A los que no les guste que vayan al cagadero a cascársela un rato... Nos vamos a cocer sino corre el aire en este horno.
 
Vuelven al redil. De vuelta a mi sitio, veo que Edu, el repetidor, está grabando en el pupitre unas marcas con un cutter.
 
 
Pongámenos en antecedentes. Cada año, cuando pasamos de curso, heredamos la clase del curso anterior en una especie de ritual ancestral cargado de simbolismo.
 
  Arqueólogos de una Altamira suburbana, podemos comprender la vida de los que han pasado antes por esta cueva a partir del análisis de sus restos: nos dejan los posters de los corchos, bolígrafos descargados, los borradores sin mango, las sillas de plástico con las patas vencidas, los restos de ADN en el chicle incrustado del pupitre, los corazones atravesados por flechas donde dos polluelos unieron sus nombres para la eternidad... Así sabemos como vivían, cazaban y daban la lata las viejas tribus de alumnos en el noroeste peninsular.
 
 Entre esos objetos usados, nos suelen dejar algún repetidor. Son los auténticos muebles de la clase, los ancianos de la tribu, que fueron dejados atrás cuando llegarón las evaluaciones, que son una especie de glaciaciones a nivel intelectual.
 
  Evidentemente, estos vejetes asumen el liderazgo de las nuevas hordas y nos enseñan todas las destrezas que un alumno necesita para ser persona: como fumar en el water sin que te pille el conserje, como robar la grapadora en secretaría, falsificación avanzada de notas, tácticas de crispación para que la de física se tome un descanso por stress...
 
   Ellos casi nunca hacen nada. Están demasiado fichados como para que dispongan de auténtica libertad de movimientos, pero nos transmiten sus experiencias a las nuevas generaciones de cafres en un hermoso ciclo natural que se repite año tras año.
 
 
   Edu es una desviación de todo lo dicho anteriormente. Es lo que un nostalgico denominaría como Heavy De La Vieja Escuela; chupa de cuero, camiseta asustaviejas (demonios, zombies y guerreros del metal), vaqueros sin romper y las bambas más llenas de mierda del hemisferio norte.
 
   Edu no habla, nunca dice nada. Pasa de nosotros...está embarcado en el ritual de tallar su pupitre. Es una tarea larga y tediosa a la que se entrega en cuerpo y alma, dibujando un complejo mapa de las regiones del universo: Midgard está en el centro, rodeada en sentido circular por las otras regiones... Losalfheim, Asgard, Svaltarlfheim y Hel. En los margenes, Edu escribe su nombre, linaje y las hazañas que lo hicieron famoso en su clan.
  Tengo una teoría:  cuando termine de tallarlo, morirá sobre el pupitre y nosotros tendremos entonces la sagrada obligación de atarlo a él y despues de rociarlo de gasolina, arrojarlo a la ría de Betanzos para que sus cenizas se encuentren con las de sus gloriosos ancestros...otra solución es que le de por estudiar, pero yo me decanto por el funeral vikingo.
 
   Esa labor, a todas luces sagrada, nunca es interrumpida por nada ni nadie. Los mismos profesores agradecen que un tipo de casi dos metros este callado y mirando hacia su mesa; un flanco menos que vigilar.
 
 Por otra parte hasta el más tonto de los alumnos se da cuenta de que molestar a Edu es un riesgo excesivo. La Leyenda Negra del Instituto guarda entre sus páginas más doradas el episodio de la expulsión de Edu.
 
  Hace mucho, mucho tiempo (casi un año), durante un fatídico recreo, un trío de macarras empezaron a llamar "melenitas" al silencioso Edu, y le preguntaron si su champu le causaba una "experiencia orgánica". Despues de un rato de faltadas, le acabaron con la paciencia y Edu acabó con ellos.
   Los cogio, los masticó, los escupió al suelo y les echó una meadita encima. Consejo Escolar, dos meses para casa expulsado y una reputación que vale todo su peso en oro.  
 
   Es un príncipe en el exilio; una deidad ceñuda que no exige sacrificios pero que no tolera blasfemias.
 
    Un reto para mis amplias habilidades sociales, vamos.
 
    Me paro al lado de su pupitre.
 
    - Hola, ¿Qué haces?
 
      Silencio.
 
    - Te gusta el rollo escandinavo, ¿Eh?
 
      Silencio.
 
    - Seguro que eres un fan de Tolkien...
 
      Silencio. Bueno, voy a impresionarlo.
 
    - ¿Eso es alfabeto Futhark?
 
    - Es lenguaje rúnico. Decir alfabeto Futhark es lo mismo que decir lluvias soleadas, ignorante.
 
       Planchazo. Isa 0, Edu 1. La mitad de la clase se dispone a marcharse; es la hora de ir al aula de informática. Yo me tengo que ir con ellos.
 
       Mejor... es mejor replantaerse la estrategia. Una no se encuentra con un reto así todos los días.
 
   - En el recreo podríamos charlar un rato, ¿no?
   - Búscate un novio y tócale los huevos a él, Isa.
 
       Lo dice en un tono de voz bajo y monótono, sin levantar la cabeza, ahorrando energía...
       Esto se pone interesante por momentos.
 
 
    Paso toda la clase de informática buscando información sobre el Heavy de temática escandinava. Despues de memorizar las nociones básicas, me pongo a terminar los ejercicios de Excel. Ah, el fascinante mundo de la Ofimática... El Lego de preeescolar me parece más divertido.
 
    Antes de iniciar mi plan, es necesario lanzar una incursión contra la carpeta de Edu. En el Alto Mando de Mi Cerebro, mi parte racional ha decidido no llevar a cabo ni una operación a menos que Inteligencia nos de más datos. No es para menos; hemos perdido mucho crédito en dos desembarcos fallidos. El próximo encuentro con Edu tiene que ser un desfile victorioso: nos jugamos el prestigio.
 
      
    El ruido de una estampida de Ñus cruzando el Serengueti me advierte de que mi curso baja al recreo...me agazapo en el cuarto de baño y subo las escaleras a toda velocidad. Mi kun fu es poderoso; soy una sombra, un leve susurro nocturno... los profesores de guardia no tienen la menor oportunidad. Me cuelo en clase.
 
    El arte de buscar se centra en la indefinición: nunca hay que buscar nada concreto. De hecho, en un mundo lleno de cosas, números y nombres es más difícil encontrar un sólo dato personal que varios indicios particulares.
    La carpeta de Edu rebosa indicios: las cosas de clase no se entremezclan con las personales: apuntes (pocos, la verdad) al lado de recortes revistas musicales especializadas (muchos, ciertamente). Pero lo interesante no está dentro de la carpeta, sino en la carpeta.
 
    Huscarle. Esa palabra se repite una y otra vez, en diferentes tamaños, formatos y colores. A veces está echa con bordes metálicos, imitando a exoticas armas futuristas; otras las letras estan hechas de electricidad, luego bailan como llamas infernales...aparecen en letras góticas, incluso veo una elegante muestra de cursiva carolignia.
 
   Bingo. Me voy a por Edu.
 
 
  El patio de mi colegio no es particular. Una cancha de cemento, dos canastas de minibasket destrozadas (no se que merito tiene machacar en un aro que apenas se levanta un palmo) una caseta que sirve de Almacen de pelotas/ducha/zulo y dos árboles raquíticos.
 
   Edu está sentado bajo uno de ellos. Por acuerdo tácito, se ha decidido que es de su propiedad exclusiva. Se apoya de espaldas en el tronco, mientras mira con ojos entrecerrados como van creciendo la punta de sus zapatillas deportivas. Me siento a tu lado.
 
    -Largate...
    -Ah...¿Molesto?
    -No. Aburres.
    -¿Te gusta más Judas Priest o Twisted Sister?
    -No compro enciclopedias, Isa.
    -¿No crees que deberías de abrirte un poco a los demás, Edu?
    -¿No crees que deberias de psicoanalizar a otro, Isa?
    - ¿Sabes cual es tu problema?
    - No, pero conozco el tuyo.
    - ¿ Y cual es?
    - Tu problema es que le quieres caer bien a todo el mundo. Eso es muy teatral.
    - Pues el tuyo es que le quieres caer mal a todo el mundo. Y eso es imposible.
    - ¿Ahora te caigo bien?
    - Siempre me has caído bien.
    - Pues tienes buen gusto.
    - No te creas... me gusta Huscarle.
 
      Me la acabo de jugar. Es un farol de los grandes...¿Qué sera Huscarle? Es algo suyo...Una canción, un nombre de grupo, un disco...O voy con cuidado o me descubro.
 
 
      El caso es que lo he afectado. Me mira con curiosidad, buscando el truco. Bueno, ya tengo su atención....
 
    -Tu que sabrás...
    -Suena clásico.
    -No quería hacer nada nuevo.
 
    Uh,ah, se pone a la defensiva. Lo tengo.
 
    -¿Donde nos oiste?
    - Me lo pasó una de tu curso.
    - ¿Quien?
   
    Que me pilla, me pilla...
 
    -Sonia. Es vecina mía.
    -¿Sonia silicona tenía un cd mío?
    -En su casa. Lo usaba de posavasos.
 
    Edu se rie...Es un risa algo forzada, del tipo "Sabía que ESA no aprecia mi arte y me da igual".
 
    -No se para que lo tendría. Esa lleva los posavasos puestos.
 
    Le doy una buena hostia en el hombro. Me mira genuinamente sorprendido.
 
    - No te pases ni un pelo, Edu. Es mi amiga. Haz algo mejor y quizás no acabes de posavasos. 
     
    No se lo cree. Lo desafían. A él. Una meabragas se le sube a la chepa. 
 
    - ¿Tu quieres cobrar, niña?
    - No me das el menor miedo...Eres un heavy.
    - ¿Y un heavy no te puede saltar la boca?
    - No. Todo el mundo sabe que los heavys no les pegais a las mujeres.   
          
             Se rie. Esta vez se rie de verdad. Tiene una risa muy bonita, seguramente muy parecida a la que tendrá cuando sea mayor, cuando sea una persona que haya superado a su personaje.
 
   - Toda regla tiene su excepción. Además tu no eres una mujer.
   - Soy tu padre, vamos.
   - Ese la tiene más pequeña que tú.
   - De tal palo tal astillita.
   - Recuerda lo de las excepciones.
   - Que excepcional se ha vuelto este recreo.
   - Es que le doy clase.
   - Repite otro año y clases acabarás dando... 
 
 
         Seguimos así un buen rato. Al final nos cansamos y nos ponemos más serios. Volvemos a clase charlando. El personal (docente o penal) se queda alucinado. Edu sabe hablar.
 
     Cuando salimos de clase, lo sigo.
 
   - ¿Qué quieres?
   - Acompañarte a casa.
   - ¿Ya quieres conocer a mis padres?
   - No, es por seguridad. Tengo miedo a que te violen.
   - Pasa de mi, tía.
   - Es para que me dejes el disco.
   - ¿No lo tenías?
    - No, pero de hablar con él me han dado ganas de escucharlo.
    - Que pava... que falsa.
    - Si te sientes usado, sal corriendo hecho un mar de lágrimas.
 
 
      El paseo es agradable. Me deja en el portal y baja corriendo con un CD. Me lo tiende, pero no lo suelta.
 
    - Con cuidado, ¿Eh?
    - Yo tengo posavasos.
    - Tienes una semana...
    - Dios, pues si que abusais de los solos de guitarra.
 
 
 
     De vuelta casa me encuentro con Sonia.
 
    - Hola, Isa. Que tarde, ¿No?
    - Acompañé a un chico a su casa.
 
      Levanta la ceja, incrédula.
    - ¿A quien?
    - A Edu, el repetidor de tu curso.
 
      Pone los ojos en blanco y se aleja.
 
    - Dios los cría y ellos se juntan.
  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
June 05

Intoxicación por yodo.

Me aso de calor...
Me derrito. El mito de la Galicia verde se desliza a chorretones hacia mi sobaco...
 
Mamá esta fuera. Me ha dejado la comida en el horno y cinco euros en el taquillón. Ayer llegué a las tantas y lo buena mujer sabe que no debe despertarme...
 
Estoy como sucia. Sudo sobre sudado... me voy al ordenador a ver si escribo algo...
 
Charlo con un par de amigos por el Msn y de repente suena el timbre....
 
Es Sonia de pareo, con la mochila de niña pija. Y unas gafas de sol dignas de la difunta Carmina Ordoñez.
 
Eso sólo significa una cosa...
 
 
 
¡¡¡¡ NOS VAMOS A LA PLAYA !!!! 
 
 
Reconozco que me pongo algo pesada en el autobús...
 
- ¿Cuanto falta?
- Mucho.
- ¿Falta mucho?
- Lo mismo que hace dos minutos, que estamos en el peaje.
- ¿Cuando llegamos?
- Mierda.
 
Empiezo a mirar a los que me rodean para distraerme. Tenemos de todo. Viejas que van a meter la úlcera en sal, señores con niños, toldo, nevera y suegra, aspirantes a surfers, morenas de solarium, cachas de gym, los campeones de pala en arena batida, un par de despistados que se confundieron de bus y catorce patitos con forma de flotador...
 
Si los extrerrestres abdujeran este bus se llevarían una muestra de lo más completita del género "Homo Dominicus Playerum Sapiens"
En fin...cuando me canso de escuchar lo que dicen vuelvo al ataque.
 
-¿Estamos llegando, no?
- La hora te va a llegar.
 
Bajo como un tornado, deseando quemarme los pies cuanto antes. Adelanto a un señor con una silla plegable, dos niños hiperactivos y me dispongo a defender la cota que me ha tocado en el arenal.
 
Llego al paseo, y entre el mar de cuerpos diseminados veo un hueco... es perfecto. Rodeado de toldos que nos protegeran del viento y con el agua bien cerca.
 
Unos amantes del futbol playa lo descubren unos segundos antes que yo.
 
Se lo que estais pensando, puercos. Que es el sitio ideal para uno de vuestros partiditos de "Solteros contra lisiados". Pero sabiendo que vosotros cargais con las neveras de las cervezitas sin alcohol, y que yo tengo la zancada más rapida del arenal, deberíais preguntaros: "¿Nos sentimos afortunados?"
 
Cuando estoy dispuesta a humillarlos con una carrera digna de Omaha Beach, una zarpa me sujeta la muñeca.
 
- ¿A donde vas? He quedado con Berta en las rocas.
- Mierda para Berta. He visto el sitio.
- De Zaragoza...ven conmigo, idiota, que si es por ti no veremos a nadie en esta inmensidad.
 
Los del futbol playa se dirigen a mi islote de arena pura.
Menuda potra han tenido.
 
 
El rincón que ha elegido Sonia para nosotras es ideal. La arena está repleta de plasticos de redes, colillas y trocitos de madera. Sólo le faltan un par de jeringuillas  para ser perfecto.
Eso si, tiene tres ventajas tácticas:
1) Está cerca del bar; se puede mear en una taza en vez de usar el mar.
2) Está lleno de mocosas de culo estrangulado. Si nos mezclamos entre ellas, cualquier depredador se sentirá confuso, sin saber a que cebra atacar.
3) Tiene a los maromos pegados; los chicos de nuestra edad estan subidos a las rocas, como jovenes goliras de montaña. El macho alfa sólo necesita bajar la cabeza para repasarnos a todas.
 
Pobrecillos. De vez en cuando alguno de los más bravos se arriesga a quedarse tetrapléjico tirándose desde las rocas a charcos del tamaño de un café, para alegría de muchachas y mejillones, que anhelan poder alimentarse de sus escasos sesos.
 Otros prefieren la lucha grecorromana en la arena, y hay los que pasan de todo y juegan al tute.
 
- Hola,  Berta.
- Hola, Sonia.
 
Ya por el tono sé que se odian. No me extraña. Son clónicas. La competencia del reino animal adopta extraños disfraces.
 
- ¿ Y ella?
- Es Isabel, mi vecina.
- ¿Estás de canguro?
 
Eso si que no.
 
- Oye maja, de canguro estoy yo, que para eso le llevo la bolsa.
Que morena estás...¿No?
- Y tu que pálida...
- Es que yo me pongo morena en la playa.
- Yo nunca vendría a la playa sin estar morena.
- Tu nunca irías a una cena sin haber cenado antes.
 
Ahí se acaba toda la conversación. Me da el culo con un gesto de enfado. Sonia me regaña.
 
- Mira que eres borde...
 
Me lo dice con ternura. En el fondo le encanta que le de caña a su "Amiga". Que mujer.
 
 
Luego viene el despelote. A Sonia le van a salir las tetas por el Bikini. Menos mal que son de plástico y apuntan hacia arriba, que si no no le daría el sol en el costillar. El bikini es un hilo que se le entierra en el culo. A esta le queda un mes antes de que la llamen de la tele.
 
-¡ Llevas Shorts !
- Es que no me compre bikini.
- Falta no te hace, no.
- Pues eso.
 
Me saco la parte de arriba y me doy crema abundante por el pecho.
 
-¿¿¿Que haces???
- Untarme para no quemarme.
- ¿¿¿ Sin la parte de arriba ???
- Esa que se queme, que vale dos euros.
- No tienes arreglo. En shorts y top-less
- Pero aquí hay bandera azul. Se puede hacer eso ¿No?
 
Los chicos me echan un vistazo. Alguno gruñe. Otros se rien. Otros me miran a las tetas que no tengo.
 Todos dejan de observarme cuando me pongo una ralla de crema en la nariz.
 No lo entiendo. La crema en la nariz les repele. Que no tengas tetas, bien, pasable...Pero la crema en la nariz es un golpe fatal para mi breve discurso erótico.
 ¿Soy la única persona de la playa a la que se le pela la nariz?
 
 
Me aso de calor...Me derrito. LLevo cuarenta minutos en al arena y ya he dado 100 vueltas en la toalla.
 
- Sonia, me aburro....
- Cállate y toma el sol...
- Sonia, ¿Hacemos algo?
- Toma el sol...
- Me aburro
- Escucha el mar.
 
Esa ha sido muy buena. Indigna de Sonia. Que no siente precedente, pero le  voy a hacer caso.
 
Cierro los ojos.
Agua. Respiro con fuerza, abro los pulmones. Agua. Fshhh, fshhh, fshhh.
 
El yodo se abre paso a traves de mis pulmones. El salitre se infiltra en mi piel. La vitamina d entra en mi torrente sanguineo.
 
Al cabo de pocos segundos noto como mi cerebro se desconecta. El coctel químico es superior a mis defensas; mi bulbo raquideo asume el mando.
 
 
 
¡¡¡¡¡ A CORRER !!!!!
 
 
Me pongo en pie y gritando como una loca: corro, corro, corro a la orilla del mar...Salto por encima de las toallas, de los toldos, de las sombrillas, de los palistas, de un señor que pasaba por ahí y me zambullo entre las olas, en medio de una nube de vapor...
 
Uf...Af, estoy mejor. Ahora mi cerebro ha ascendido a la siguiente categoría:  de reptil a niña.
Me pongo a jugar.
 
Me gusta el descenso al Mar Ácido. Se juega así: Estás en la arena seca, y esperas a que las olas se retiren. Entonces bajas corriendo hacia el mar, haciendo un leve parábola.
 
Cuando corres hacia la marea, es agua. Pero por arte de magia, cuando la corriente cambia y vuelve la ola ¡¡¡La espuma se vuelve ácido sulfúrico!!!
 
¡¡Huye, Caroline!! ¡¡Ven hacia la luz!!
 
 
Te va a quemar los pies, pero tu corres más rápida que la espuma, pero te va a coger, y en ese momento ¡¡¡Saltas!!! A todo lo que te de...y caes en la arena seca, encogiendo los pies y riéndote como una condenada...
 
La gente alucina un poco, pero es mejor que alucinen ellos que se me caigan las uñas de unos pies ennegrecidos y deformes.
 
Luego juego a hacer palabras nuevas.
Cojo un palo y espero que la marea se retire. Empiezo escribir como un loca.
 
 
 
                          IMPOTENCIA
               MAREAJADA
               BARBARIDAD
               ISABELINO
 
Luego viene la ola, y me deja de regalo.
 
 
                I            A 
               M    AJ     A 
               B RBA I AD
               I ABE I NO    
 
¡¡¡MAJA!!! Damas y caballeros, ante ustedes, la palabra nueva. No ha salido ninguna vertical, pero tenemos siglas interesantes...Si, tenemos una vertical torcida ¡¡¡ARA!!!
 
Ahora voy a por los niños.
 
No me gustan los niños especialmente. Sólo los que prometen.
 
Me acerco a uno rúbito. Que vaya en pelotas y tenga crema en la nariz me da confianza. Está con un pala y un cubo haciendo un amago de castillo.
 
Sin decirle nada, mido el terreno a grandes zancadas y con un palito hago un circulo. Dándole el culo, comienzo a levantar torres y contrafuertes, dispuesta a construir la Fortaleza De Sauron a escala.
 
El niño me vigila desconfiado...
 
-¿Qué haces?
- Un castillo más grande que el tuyo.
- ¿ Por qué ?
- Soy mayor que tú.
- El mío va a ser más grande.
- No. Y va a ser más feo.
- No tienes cubo.
- Me da igual.
- Sin cubo no se hacen torres.
- ¿ Me lo prestas?
- Es mío.
- Ya no lo quiero.
- ¿No...?
- No
- Te lo dejo.
- Gracias. (Le cojo el cubo)
- ¿ Te ayudo?
 
El niño se llama Adrián y es un desastre como ingeniero. En los planos el quiere hacer un castillo cuadrangular, y por más que le explico las ventajas de un plano circular concentrico contra el fuego de las catapultas enemigas el tío no razona. Al final dejamos el proyecto del castillo y nos decantamos por una obra civil: la presa.
 
 
En la orilla del mar, levantamos nuestro dique. Es una obra faraónica, pero la marea sube implacable. Trabajamos sin descanso y al final, con el agua cerquita, nos metemos dentro.
 
Me siento y me lo pongo en el regazo. Tras los muros de arena, suena el oleaje....
 
-¿Viene?
- Si, se acercan....
- Isa, ¿ Va aguantar?
- No lo se...
- ¿ Y si no aguanta?
- Nadamos hasta la orilla...
- No se nadar...
- Yo si...Agárrate a mi cuello.
 
Se agarra. Está como yo, como una moto. Tiembla y se rie. La primera espuma nos rodea...¡Aguantó!
 
Nos partimos de risa, pero es sólo el principio. Las fuerzas de la naturaleza conspiran contra la obra del hombre, y el implacable mar no va a dar la partida por perdida...
 
Una, dos, tres, cuat...
 
Una señora de unos treinta, rubita como Adrían, aparece en escena.
 
- Adrián, deja a la chica en paz.
- No me molesta.
- Mira, mamá, hicimos una presa y el mar...
- No seas pesado y ven, que estás molestando...
- Señora, que no me molesta...
- Ya llevamos cinco olas y no se cae...
- Que dejes a la chi...
- Oiga, señora, déjenos en paz y vaya a tomar el sol ¿Quiere?
 
Que mujer. Hacen hijos y luego no los dejan para jugar.
Retrocede. Espera a que la novena ola derrumbe el invento. Levanto al niño por encima de mi cabeza y me mojo todo el culo.
 
- ¡¡¡Se acabo!!! Adrián, me voy.
- ¿Te vas?
- Si...Ve con mamá.
- Adios.
 
Me estampa un besote y se va con el culo manchado de arena, en las garras de una mujer que me odiará hasta la muerte.
 
Algunas madres son así; nunca somos los bastante buenas para sus hijos.
 
 
Sonia me localiza. Ya está vestida. Es tardísimo...
 
- ¿Que hiciste?
- Ligar con un rubio.
- ¿Era de aquí?
- No creo. La madre hablaba otro idioma.
June 02

EL discreto encanto por lo ajeno


 
-Esta tarde nos vamos de compra. Preparalo todo.
 
 Sonia, la de los pechos de silicona, cambió de cara cuando Virtudes, la vecina cotilla del 5º Izq se metió en el ascensor. Es una habilidad que tiene. Parece que el plástico  se lo ha puesto en la cara, que es capaz de adoptar la expresión que quiera en el momento que la desea. Estoy segura de que cuando está en su soledad, sus facciones deben de ser tremendamente vacías.
 
 Como las de un reptil.
 
 Pero dejémonos de poetizar.
 La Guerra Contra la Economía de Mercado ha empezado.
 Y voy a ganarla.
 
 
 El secreto del exíto en toda estrategia se basa en los preparativos y en la capacidad de improvisación.
 
                                 
                          Equipo 
 
  1) Ropa corta. Nada de jerseys y sudaderas con este calor. La sorpresa es un elemento que merece la pena más que el camuflaje, y una muchacha cubierta de ropa en una gran superfecie es vigilada de cerca como un zorro en un gallinero.
 
  2) Tijerita de manicura. Muy, muy afilada. Es un poco embarazoso ponerse a recortar con algo romo una tela resistente; ¿Recordais lo que dije de los preparativos?
 
  3) El bolso. Siguiendo la medida Aristotélica sobre el concepto de bondad: la virtud está en la media. Ni grande ni pequeño, ni llamativo ni muy oscuro. Eso si, con bolsillos (la mitad rellenos para evitar sospechas) y la zona central con una amplia cremallera horizontal (mejor que los broches) y un socorrido relleno de compresas " a media carga". Ideales para posibles registros, para sacarlas con cara de dignidad ofendida.
 
  4) Talco. Si, lo se. Soy una purista. Con las manos llenas de sudor se dejan manchas, huellas y las cosas resbalan. Toda precaución es poca.
 
  5) Dinero. Puede parecer contradictorio que en una incursión a los bienes ajenos tengas que recaudar fondos propios, pero son fundamentales. El dinero llama al dinero. Hoy tengo cuatro euros y sesenta y tres centimos. Suficiente.
 
 
                                         Estrategia
 
 La capacidad de interponer un tiempo y determinados esfuerzos entre lo que quieres y el acto de conseguirlo es fundamental. Robar no es divertido, ni aconsejable, ni subidón de adrenalina ni todas las tonterías que plagan el cine y la literatura. Apropiarse de lo ajeno no es una experiencia enriquecedora, y los tontos/as que lo piensen es que pertenecen a la X generation de la Wyonona Rider; "X" tupidos velos.  
 
 Robar simplemente es. No contiene otro significado. Hay que conocer las propias posibilidades, y en realidad, son muy pocas. Sangre fría, teatralidad (la justa) y buenas piernas. Lo demás es puro pegote.
 
                      
 
                                                 Día D, Hora H.
 
¡" Oh captain, my captain! " Allá vamos al Centro Comercial. La primera parada es la zona de revistas. Con un amplio mostrador, se busca lo que se quiere y se hace el truco de la Saturación por Acumulación. Delante del encargado, visto y no visto, se juntan cuatro revistas gordas (Casa y Jardín, Hola, Lecturas y Ragazza) y en el medio se meten dos revistas pornográficas. Con la mayor naturalidad, se las enseñas al encargado, que te cobra catorce euros.
   Existe la técnica del Kiosko, buscando el ángulo muerto mientras compras cuches...más barata, pero mucho más vil. Es como robarle la cartera a un tetraplejico en paro.
  Salida del Centro Comercial de vuelta al barrio. Las revistas de moda se colocan en las peluquerías a mitad de precio. ¿Donde está el beneficio? Pues en el porno. Buscas chicos de entre dieciseis y dieciocho años y te las quitan de las manos a cuadruple precio; pasta gansa.
 
  Ante todo, hay que tener confianza con el cliente. Si no le das confianza, él, que de modo propio no se atreve a comprarla, se escapara abochornado. El porno (sobre todo cuando lo vende una mujer) ha de ser tratado de forma tierna y dulce. Sonia es una desgraciada. Se rie de los chavales de forma penosa "Toma chaval, date un gustazo" "Granitos, llévala que te hace falta"
 
  Por su culpa perdemos un tiempo valioso para volver al Centro. Que manía de reirse de los demás. Si no fuera porque suspira por salir en las páginas centrales de esas revistas que tanto desprecia casi que le diría algo.
 
 De vuelta, ya con dinero, volvemos al centro.
 A la ropa.
 
 Técnica a seguir; seis perchas en cada mano. Al probador. Nos pasamos un hora probando cosas. A Sonia le gusta, pero compartir tanto tiempo con ella en tre metrso cuadrados es desalentador.
 
- Isa, ¿No me ves más guapa desde que me hice los implantes?
- Si
- Los bikinis me quedan soberbios.
- Si, soberbios, si.
- Tú que sabrás de bikinis si no tienes nada.
- Si, no tengo nada. Estoy sana.
 
 
Al cabo de una hora, se sacan con las tijeritas las alarmas y se vuelve a colgar la ropa sin comprar nada.
 
Hay que dejar que la tienda repose. Un café.
 
-¿ Has visto que dan Himalaya en el cine?
- Si
- Es flipante...va de unos nepalies que venden la sal
- Si, sal gorda.
- Tienen que recorrer la cordillera más alta del mundo siguiendo las rutas...
- ¡Qué pena la Jurado! ¿No?
 
 
    De vuelta a la tienda, hay que buscar la ropa "desactivada". Pura localización. No suele aparecer toda, pero así es la vida. Compras lo que quieras (mínimo dos prendas) y rellenas el hueco con la ropa desactivada.
 
 Premio.
 Las compañeras de clase son la mejores para esta mercancía. Nada queda al azar; todo son encargos. La primavera verano con un 50% de descuento. Hay que dejar un margen al beneficio.
 
  De vuelta al Centro Comercial (es increible lo poco que te remuerde la conciencia cuando se asalta una gran superficie)vas a por el plato gordo: los moviles.
 
  Ahora ya tienes dinero para comprarte uno. De los baratos, pero uno. Sonia y yo esperamos a que la vendedora acabe el turno. Aparece el vendedor. Sonia se relame, prepara el canalillo y se pone en la cara la máscara de "Házmelo que no llevo bragas"
 
  Como funciona. Se planta delante del pardillo y no tiene la menor oportunidad. El pobre babea y la sienta sin saber que le han asignado el papel de macho de la mantis.
 
- Quería un modelo...pero no se nada. Mi hermana si que controla. Isa, ¿Cuales miramos?
  Señalo con la cabeza las microbirrias japonesas de últimísima generación.
  El pobre hombre se lanza a por los aparatejos. Vuelve al cabo, y se los explica a Sonia y a sus melones, que todos atentos, se asoman por el generoso escote para ver en que ha avanzado la tecnología wap.
  Abro el bolso; uno, dos y de regalo tres fundas de silicona para las criaturas. Visto y no visto.
   Sonia le da almibar al encargado. Le pide que le cambie la tarjetita. Le da un número de cuenta que no existe. Lo deja intentando recordar de memoria el teléfono de la jamona virtual.
 
 -Eres mala...eso no hacía falta
 -Tampoco hacías falta tú, pero no había condones.
 
Vamos al locutorio.
 Amir, un cuarentón marroquí de cuarenta años, nos recibe con las zarpas abiertas. Huele a cordero refrito, a sudor y a algo dulzón muy agradable; té moruno, probablemente.
 
- Niñas, Niñas...Mi casa tu casa. SuKram, Sukra...
 
 No podemos hacer nada. Este rifeño lleva en la sangre varios árboles geneológicos de mercaderes. Por eso me lo imagino con diente de oro aunque no lo tenga; es un genio del regateo...
 
- No está liberado, sólo Amena, no liberado, Liberté...treinta euros, última oferta.
 
 Al final sacamos de las idas y venidas la respetable cantidad de 114 euros.
 No esta mal.
 
 ¿Y a donde vamos?
 
                                      Moraleja
 
 De vuelta en el centro comercial, vamos a toda prisa a la perfumería, que cierra...Sonia entra extraviada y se lanza la chanel nº5. Se aplica el perfume en el cuello y se huele el hombro...una experiencia orgánica.
 
 La vendedora se acerca.
 
- ¿Le ayudo en algo?
- Quiero el bote grande...Me falta dinero; ¿Isa, tienes tres euros?
 
Tomando un helado no puedo aguntarlo más.
 
-¿Robamos toda la tarde por una mierda de colonia?
- La mejor colonia del mundo, palurda...
- Eso decía la rubia...
- Oye, bonita, que soy natural.
- Me podías haber consultado.
- Te la dejaré usar. Tú te lo gastarías en libros...
- Si tanto la quieres ¿Por qué no la robaste?
- Que bruta eres. Sólo las prostitutas roban los perfumes....
 
Me da un ataque de risa...Me caigo al suelo. Me parto. Sonia enrojece y me pide que me levante. No puedo, no puedorrr....
 
Ella se va toda airada. Yo me quedo a mirar la cartelera.
 
Robin Hood roba a los ricos...para comprarse un arco de marca.
 
Lo dejo. Nunca más robaré nada que valga dinero.
June 01

De Mujeres y Diosas

Ayer le llegaron a mi madre los resultados de unos análisis de sangre. Por decirlo de alguna manera, y sabiendo que la metáfora no es muy lograda, su colesterol se parece a un Caniche que tuviera la rabia suelto en una guardería.
 
¿Y que hace? ¿Tomar mantequilla mágica? ¿Buscar que es eso de los Ácidos Oleicos? ¿Beber botellas de Fairy?
 
No conoceis a mamá. Armada de teléfono se puso en contacto con las amigas del café y en menos de media hora reunió a un batallón de amas de casa con arterias atascadas dándoles La Consigna: Mujer, Levántate y Anda. Hay que tomar esa colina de grasa y por Dios que vamos a tomarla. ¿Cuento contigo para salir a andar todos los días llueva, truene o haga sol?
 
Salir a andar. El mero concepto me parece redundante. Mi madre se mueve bastante, y al no tener ruedas suele salir sobre sus piernas. Pero parece que las compras, el trabajo, el ayuntamiento, correos, la primitiva, la once, el banco y el médico no cuentan en el kilometraje.
 
El colesterol es un tipo de lo más astuto, y sino te desplazas en exclusiva para él, va el muy cerdo y sigue por las nubes.
 
Se puso el uniforme. Camiseta de Alcampo, 2 euros. Pantalón de chandal Carrefour tres veces más largo de lo que necesita, 6 euros. Zapatillas de lona verano/invierno ¡Me las roba, la condenada!.  Esa forma de decirme "Nena, ven conmigo a andar" no tiene precio.
 
Y vamos a andar. En la Plaza Roja, a las cuatro de la tarde sacrificando la novela en pos de la salud se ha reunido el Quinteto de la Muerte, La Patrulla Anticelulitis, Las Mujeres Más Bravas Al Oeste Del Pecos. Misión: acabar con el colesterol. Tiempo estimado: Hasta echar el hígado.
 
Yo ya me quede alucinada cuando Marcela (la más gorda, rubia y colorada) se trajo un bastón de peregrino "Para subir las cuestas". Desde entonces ya supe que aquello no se trataba de andar, sino de invadir Andorra por tierra.
 
Porque mira que andan. Y hablan. Y andan...sin pararse, a un ritmo febril de Maratón, allá vamos todas arrasando las aceras y dispuestas gastar los bordillos de mi ciudad.
 
Sudan como demonios, pero no bajan el ritmo. Bajo esa tierna apariencia de gordas cuarentonas hay un alma beduina, una marca de judio errante que avanza sin prisa pero sin pausa...
 
Aquí fue donde mi idea de las marujas se fue al garete. Despues de preguntarme si tengo novio, si para que quiero andar si estoy delgada, déjala que así se airea la niña, y decirme todas que me iba a aburrir con sus conversaciones de viejas aburridas, todo el vasto universo de la mujer cuarentona se abrió ante mi.
 
Aluciné cuando empezaron a charlar sobre Paul Auster y la Trilogia de New York. Cuatro marujas se habían leído la Trilogía de New York.  Manda Ovarios. Repasaron varios libros de la Guerra Civil que yo ni sabía que existían y la Dolores saltó con que "El Código Da Vinci es como todo los best-sellers; fácil de leer y sencillo de olvidar"   Ahí queda eso.
 
Luego comenzaron a comentar la fisonomía de todo objeto masculino que se cruzaba en nuestra ruta. Dios Mio. Son madres, y la que no pasa de los cuarenta rebasa los cincuenta... Pobrecita yo, que creía que no había vida después de los treinta...Sexo, sexo, sexo duro por doquier, desvergonzado... fantasías salvajes que la más húmeda de las adolescentes no podría ni concebir, una desfachatez que haría palidecer a la más curtida de las cabareteras, y una tranquilidad de quien ha satisfecho todos y cada uno de sus deseos (con o sin los legítimos).
 
Y luego las hipotecas, los hijos y sobrinos drogadictos, las escaleras por fregar, lo que vale sudar un euro, los amores de juventud, las ausencias de los seres queridos, las esperanzas de un mañana mejor, de un mundo por hacer, de un jefe bobo que las trata como si fueran bobas...
 
Y entonces las vi como nunca las había visto: todas tenían la misma figura inconquistable, el mismo cuerpo deformado por el trabajo y por los partos, luchadoras desde la cuna hasta la tumba, con los brazos rojos de fregar, quemaduras de sartén y el mismo afán de no volver a ser unas analfabetas. Rubias teñidas, gordas y coloradotas, viejas leonas que no le deben nada a nadie.
 
Ellas fabrican el mundo. Y cuando nos paramos a la sombra, me di cuenta que eran sólidas, bellas, eternas...DIOSAS. No pude evitar darles dos besos y un abrazo a cada una.
 
Se sorprendieron.
 
-¿Qué le pasa a esta niña?
- Ni caso - dijo mamá - Es una arrebatos.
May 31

Pequeñas Inquietudes a.ka. Quiero pechos.

Quiero pechos.
 
Todos los días me levanto como un resorte y me lanzo al cuarto de baño,  donde cierro el pestillo a toda velocidad. Me saco la parte de arriba del pijama y me pongo de perfil mirando el posible cambio acaecido por la noche.
 
 
Nada. Ni un simple cambio, ni la más pequeña pendiente. Las hormonas de mi cuerpo, declaradas en huelga hace años, no tienen horario nocturno ni diurno.
 
Las dos tristes manchitas rosadas de siempre. Soy un anuncio de tablas de planchar, una pared con dos ligeros toques de spray, un ser al que se le ha vedado el camino hacia la mamografía.
 
Les doy un buen par de pellizcos. Se que no tiene ninguna base científica, pero creo que cierto toque de atención estimula el crecimiento; como cuando los chicos de mi curso se estiran el pene en el water a riesgo de perder el frenillo... en fin. Todos tenemos nuestras supersticiones.
 
 
Se lo que estais pensando; alla va otra acomplejada víctima de la moda. En absoluto. Una vecina mía (Sonia, espero que no leas esto) se ha metido por su dieciocho cumpleaños medio litro de silicona en cada pecho.
 
No me parece buena opcción. Porque luego no te gusta la nariz, y como tengas unos padres complacientes acabarás en la tertulia de Salsa Rosa explicando tus prácticas sexuales orales con algún famosillo, lejos de lo que fuiste y convertida en un maniquí.
 
No, yo quiero pechos naturales. Paso de rellenos y calcetines metidos en las copas de los sujetadores que no uso...mis pechos se han de desarrollar cuanto antes, al mismo ritmo que se desarrolla mi obsesión.
 
Porque tengo una obsesión.
 
Bueno, en realidad son varias, pero hoy sólo me toca hablar de una.
 
Mi falta de pecho me está creando un trastorno sexual.
 
Ya os habeis equivocado de nuevo, pillines/as. Ya os he vuelto ha coger. Pensais que no me como un rosco porque parezco un chico sin barba, pero os equivocais. No cotizo en bolsa, pero no me falta gente que quiera compartir catre, portal, asiento o lo que se tercie...
 
Lo mío es un problema subconsciente.
 
Porque todas las mañanas, despues de mirarme el pecho, me recojo el pelo y me miro en el espejo. Y veo a un chico lampiño, delgado, sin esa ridícula pelusilla, que me mira desde el espejo de forma lujuriosa. Y mi cerebro femenino se excita, porque ahí está mi hombre ideal, posando para mi y practicando gestos de macarra, y cada día me gusta más y desde luego es el chico más guapo que conozco porque es un descarado, y entonces doy unos golpes de cadera contra el lavabo y solo me falta un pene para ser perfecto. Practico miraditas y poses chulas, y hasta pongo la voz lo más grave que puedo y digo "Isa, me gustas"
 
Como no me crezcan rápido las tetas, estoy corriendo el grave riesgo de acabar perdidamente enamorada de mi mismo/a.
May 30

La maldición de Jacob

   No puedo empezar este blog sin sentir cierta nostalgia hacia los tiempos que nunca he vivido. Cuando una adolescente comenzaba un diario, tenía que elegir el modelo con candadito, buscar una habitación con pestillo para escribirlo, encontrar un rincón recóndito donde sus padres no pudieran encontrarlo y tener el alma en vilo cuando no estuviera lejos de él.
 
   Mi madre no sabe manejar un ratón. Pertenece a esa especie a la que la informática ha convertido en una nueva niña, un ser que no sabe si en el ordenador juego, estudio o trafico.
 
  Es la maldición de Jacob:tiempos torcidos, donde puedo ver la escalera que conduce al cielo digital, escalera vedada para mi madre.
 
   No hay que dormirse en los lauleres: cada día hay que saber más. Si veinte años han bastado para dejar a una generación obsoleta, la proxima tal vez sólo precise diez o incluso cinco. La tecnología y su dominio han creado una nueva forma de vejez.
 
   Lamento que la forma más segura de esconder un diario sea poniéndolo al alcance de un público de desconocidos entre los que nunca, NUNCA habrá ningún ser querido.
 
    Me agobian las certezas.
May 29

El año cero

  Hoy es el comienzo de mi Blog. Teniendo en cuenta que se trata de un diario público, este espacio ha de ser una especie de purga para mi corazón.
 
 
  Lamentablemente, carezco de esa viscera.
  
   Soy la típica niña reconcentrada que sufre fuertes dolores craneales, porque mi cerebro se ensancha cada día. 
 
   Para todos los aficionados a la psicología, manifiesto el clásico perfil de muchacha asocial que desea conquistar la madurez ; egocéntrica, volatil  e histriónica en líneas generales.
 
  Hoy es el día que he decidido elegir para hacerme adulta por mi cuenta. Lo marco aquí para que cuando sea vieja recuerde en que momento me infiltré entre los adultos, y cuando comencé a jugar con ellos a su juego.
 
   No hay vuelta atrás.
   Ni  falta que hace.
   Hasta luego.
 
 
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